Cusco: celebrando años entre relativismos

1 de agosto de 2017

Virgen Inmaculada (serie Vírgenes Urbanas), de Ana de Orbegoso (Perú)

Hoy es el día álgido de los leo y el día de la Pachamama, una celebración muy festejada en Perú, Bolivia y en el norte de Argentina, en los Andes Centrales de América del Sur. en la que se le rinde un tributo a la Madre Tierra en señal de agradecimiento por los alimentos y protección brindada al ser humano.

Y resulta que también es mi cumpleaños: ¡hoy cumplo 34!

Qué suerte tengo de celebrar la entrada a un nuevo año de vida en Cusco… ¡por muchas celebraciones más! Este año volveré a pedir un teletransportador, a ver si hay suerte y cae, y así mi familia puede venirse y apapacharme (abrazarme fuerte y largo) un ratito, que eso también me gustaría mucho mucho.

Y bueno, ojalá no hiciera falta una fecha en concreto para hacerlo, pero los cumpleaños y las vísperas son la excusa para hacer balance de las cosas que nos han pasado, nos están ocurriendo o nos gustaría que sucedieran. No recuerdo dónde leí que las personas necesitamos fechas, celebraciones y tradiciones para ordenar nuestras vidas, son hitos que hacen que nos juntemos, nos socialicemos y seamos conscientes de todo lo que pasa a nuestro alrededor más allá del día a día.

Este viaje a Cusco es uno de los más importantes para mí. Es la cuarta vez que estoy aquí y me he dado cuenta de muchas cosas que nos unen y nos separan a las personas de distintos lugares, de eso que se llama “diversidad cultural” o “interculturalidad”. Somos distintas, diversas, diferentes e iguales al mismo tiempo. ¿Cuántas filtros hemos de quitar y sortear a veces para llegar a comprendernos bien o un poquito, si quiera?

La historia única

Hace días que las palabras sobre “el peligro de la historia única” que Chimanda Ngozi Adichié (escritora nigeriana afincada en Estados Unidos) explica tan bien en esta charla me rebotan y se vuelven un  poco bucle.  Adichié cuenta que nuestras vidas y nuestras culturas están hechas de muchas historias interrelacionadas, y que, si solo escuchamos una historia sobre una persona o un país, corremos el riesgo de caer en una grave incompresión. Grande Adichié, vale la alegría dedicarle un ratito a esta mujer.

Adichié es buena mostrándose delante de cientos de personas. A mí, en cambio, no se me da muy bien expresar sentimientos y emociones en voz alta, me entra una vergüenza que no sé de dónde sale, me lío y suele ser peor lo que digo que lo que callo. Pero sobre el papel, ya es otra cosa. Ahí esa vergüenza desaparece y todo sale más claro, me resulta más sencillo quitarme las capas. Y eso ha sido, precisamente, lo que he aprendido esta vez en el Perú:  que las personas no somos lo que decimos, sino lo que hacemos.

Puede parece obvio, ¿no? Pero si lo pensas bien, no lo es tanto… entonces, ¿por qué hay tantos malos entendidos, prejuicios y malentendidos entre nacionalidades? ¿por qué es tan normal oír que si “éstos son así y éstos, asá” o que “no te puedes fiar de ellos”?. ¿Por qué escuchamos que los X son mentirosos?, ¿por qué hay culturas que no tienen lengua escrita pero una riqueza brutal en lenguaje e historias orales?, ¿por qué nos gusta que nos regalen el oído y nos creemos cosas que sabemos (y es que lo sabemos) que no son tan verdad como quisiéramos?

Ay, amiguito, todo este intríngulis de palabras, mensajes, códigos, mensajeros, receptores, interpretaciones, cosmovisiones, imaginarios y realidades, se llama comunicación intercultural. Y es la bomba… entendiendo bomba (mirad qué cantidad de significados que tiene esta palabra) como algo muy bueno pero también como algo bien explosivo que nos puede lastimar si no sabemos gestionar. ¿Ves como el lenguaje puede ser confuso incluso cuando compartimos cultura?

¿De qué va esto de la comunicación intercultural? Estudia cómo las personas de diferentes culturas se comunican entre sí, especialmente cuando se manejan idiomas diferentes.

Y, ¿eso de cultura, exactamente, qué es? Creo que “exacto” y “cultura” nunca irán de la mano, es parte del juego, pero bueno… la cultura son todos los símbolos y valores objetivos y subjetivos que acompañan nuestro grupo social, ese donde crecemos y del cual nos sentimos miembros, “nuestra” cultura son nuestros códigos compartidos con otras personas del mismo sitio.

El “problema” aparece cuando nos plantamos en otro lugar y esos códigos y valores son distintos o se expresan de distinta forma, y seguimos pensando que los nuestros son los válidos, los que todo el mundo va a seguir. Pues no.

Mi aprendizaje intercultural en Perú

Ahí es donde me he dado de bruces esta vez y ahí está mi aprendizaje intercultural en Perú (in progress):

Saber interpretar los sí pero no cuando pregunto algo, esperando que la respuesta sea “sí” o “no” y descubriendo que, entre medio, existe un arcoiris de matices en el que me pierdo, pero en el que cada vez me camuflo mejor.

Dejar de lado mi asertividad para ser más suave al expresar mis opiniones, que pueden ser igual de fuertes con menos brusquedad.

Descubrir que, aunque hablemos un mismo idioma, mediterráneos y andinos expresamos cosas distintas cuando queremos decimos lo mismo.

Reconocer que el lenguaje literal es de cobardes y que los valientes juegan a volver locos a gringos, guiris & cia. con el lenguaje indirecto y los dobles sentidos.

Nunca decir “no” cuando alguien me saca a bailar (eso es de cobardes), sino soltar un “a la siguiente canción” y quedarnos todos tan anchos pero felices, sabiendo que ese baile nunca llegará.

Empezar a sospechar que nos han mentido todo este tiempo y que la teoría de la relatividad no la inventó Einsten en Alemania, sino un bricherito anónimo del Cusco: todo lo que dicen es relativo.

A aligerar la razón, los pensamientos y las creencias que tanto me pesan y a disfrutar del presente, de lo que siento en el momento y de todo lo que ello me aporta… Así es más fácil aparcar rencores y exigencias, pero también es más fácil dejar de confiar.

Descubrir, por fin, que cuando pregunto antes de subir al bus: “¿Para en Maruri?” y la respuesta es “Maruri, Maruri”, es que sí paran ahí. Qué aburrido sería que la respuesta fuera simplemente o no, ¿verdad?

Dejar de escucharme tanto qué bien sienta.

Dejarme regalar el oído con cositas bonitas que me gusta escuchar y que alimentan mi ego…

… y aprender a no creérmelas ni a proyectar más allá del momento en que ocurren, el famoso “aquí y ahora”, ese que tanto estudiamos en Europa y que nos pega una torta tras otra a el momento de la verdad.

 

¿Resultados?

 

Sigo teniendo mis prontos pero mucha más paciencia y conciencia de mi ataques de indignación.

Sigo pensando más de la cuenta pero cada vez doy más protagonismo al corazón, el instinto y la intuición. 

Sigo siendo bien directa pero comprendiendo los matices en lo que me dicen y me dejan de decir las personas, en las palabras, los gestos, la mirada, las omisiones, los silencios, el cuerpo o el lenguaje no verbal…

Suma y sigue.

¿Has visto cuántos regalos de cumpleaños me están haciendo en Cusco para mis 34? ¡Feliz de haberlos recibido y de seguirlos recibiendo! Estos son de los que duran toda una vida si se riegan de vez en cuando… ¿ya regaste los tuyos últimamente?

Lo que escribe tu historia

Los últimos años han estado llenos de cambios y de toma de decisiones, de subidas, bajadas, valles y senderitos fáciles también. Pero eso es lo que escribe mi historia, cada un@ escribe la suya con lo que le va sucediendo en lo vivido pero también con lo que va decidiendo. No creo que podamos moldear la vida a nuestro antojo, hay situaciones que se nos escapan y en que poco tenemos que decir, pero en las que podemos decidir… ¡esas hay que aprovecharlas! Yo las estoy aprovechando todo lo que sé (y lo que me queda por aprender): estoy en Cusco, Perú, en buena compañía, viviendo, viajando, disfrutando, aprendiendo, pensando y sintiendo.

Y, como la Pachamama se animó a compartir su día conmigo, no me queda más que agradecerle y desearle que sus próximos 365 días alrededor del sol sean muuuuuy muy felices.

Yo, por ahora, y siguiendo mi premisa de celebrar todo lo celebrable, salgo bien guapa a tomar unas chelas y a bailar cumbia y salsa con quien no pregunte, me agarre bien por la cintura y se anime a compartir la idea de que las personas no somos lo que decimos, sino lo que hacemos.

 

Si quieres que te acompañe a preparar en todos los sentidos tu viaje, por favor, clica en ‘Te acompaño.

 

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