Conversaciones de ascensor

Ideas on Tour

#historia12

San Cristóbal de las Casas (México), 19 de junio de 2019

De eso va la historia de hoy: del tiempo, la conversación de ascensor por excelencia.

En mayo empezó la época de lluvia en México.

Bueno, al menos en algunas zonas, que México tiene 3200 km de norte a sur, y me da a mí que poco llueve en el desierto de Sonora. Pero vamos, que ni idea.

El tema es que en San Cristóbal de las Casas (Chiapas) sí que llueve estos meses.

Cada día.

Entre las 4 y las 7 de la tarde, llega el nubarrón y el cielo llora durante horas.

Por la noche suele haber truenos de estos que hacen temblar las paredes y acurrucarte bajo la batamanta.

Y yo, que soy más de secano que un cactus, acá ando, esquivando el resultado de la condensación de las nubes.

Total, que he cambiado mis biorritmos para que la lluvia no me pille callejeando.

Normalmente, me levanto, me ducho, desayuno y me pongo a trabajar hasta la tarde, luego hago una pausa y vuelvo a ponerme unas horas en la tarde-noche.

Bueno, pues los primeros días por aquí, estuve cada tarde en remojo, así que rápido busqué un cambio.

Ahora me levanto, me ducho, desayuno y me voy a callejear un par de horas.

Empiezo el día con descubrimientos improductivos que me dan ideas y energías para todo el día.

Luego me siento a trabajar, paro para comer, porque es lo que tenemos los humanos, y la lluvia me pilla en casa o en un café de esos que tanto me gustan.

En vez de sufrirla, ahora la disfruto viéndola a por la ventana con un cafetito o una cerveza tostada.

He agarrado la realidad, que no puedo cambiar, y he adaptado mis hábitos para ser más feliz.

Esa capacidad de adaptación forma tan parte de mí, que a veces me planteo si es buena o mala.

Pero bueno, luego pienso que gracias a ella (y a otras cosas, of course) me ofrecieron trabajar en China, publicar un libro y me he atrevido a jugármela con muchas cosas.

No siempre he sido así, antes me enroscaba en la batamanta y me costaba horrores ver otras opciones y más, llevarlas a la práctica.

Entre otras muchas cosas, los viajes han sido un potenciador brutal de esta capacidad de adaptación.

No saber qué pasará mañana ni cómo resolver situaciones no previstas en contextos desconocidos han sido los mejores maestros.

Yo he desarrollado mi capacidad de adaptación y me sé todo el recorrido.

No hay atajos pero hay truquillos para hacer a gusto.

Yo me sé unos cuantos así que, si los quieres, en el enlace:

Te acompaño a viajar, a comprender y a disfrutar.

Un abrazo,

Anna

No-guía (inter)cultural para mentes curiosas

Anna Rodríguez Casadevall
anna@ideasontour.com