Cuando el lagrimal está a gusto

10 de noviembre de 2018

En los vuelos largos me emociono. No es que lo vuelos me emocionen, no. Soy yo quien se emociona en ellos.

Será la falta de oxígeno o la presión, pero me pongo metafísica y se me salta la lagrimilla del ojo derecho con pensamientos, recuerdos o con la peli más chorra de la compañía de turno. Esta vez ha sido con Wonder.

Hace unos años, creo que en 2013 o 2014, paseando por Freiburg, vi una librería, entré y ahí estaba Wonder (Raquel Jaramillo Palacio), el libro que dio paso a esta peli hollywoodiense tan emotiva, llamándome a grito pelao y diciéndome, aún no sé porqué, que ese libro era para Ernesto. Así que seguí callejeando con Maravilla bajo el brazo, feliz de tener una sorpresa para mi mejor amigo.

En fin, que en los aviones suelo mirar comedias o dramas. Y no comedias ni dramas cualquiera. No, no, no. Deben tener el nivelazo de esas pelis sin anuncios que dan por la tele y poníamos con Isa los domingos por la tarde -con mantita y acurrucadas en invierno, y con el ventanal abierto y espachurradas en verano- como runrún de fondo para dormirnos antes, esas que por temporadas van de amish, de dramas familiares alemanes o suecos, de mujeres un poco loquis u hombres con cara de Ken.

Yo creo que es la falta de oxígeno, la verdad, pero me gusta imaginar que esta llorera tonta que me provoca moverme entre nubes a velocidad crucero de 900 kmph y 10.000 metros sobre el nivel del Atlántico se debe a que mi lagrimal está tan a gusto con la etapa que está (vi)viendo, que lo expresa con agua salada.

O no. Quizá sea la falta de oxígeno o quizá sea un poco de despresurización. Cómo coloca. 

Lloro porque me emociono con Wonder y lloro porque por algo necesitaré llorar, sea falta de oxígeno, despresurización o las hormonas. Qué más da.

Lo que sé es que me ha tocado ventanilla, que el sol se está poniendo, que ya apagan las luces para narcotizarnos mejor y que, en poco más de cinco horas, aterrizaré en Santo Domingo con toda la humedad, la incertidumbre y los ritmos del Caribe.

Nos vemos en el camino, que tanta llorera me da sueño y no veo mejor plan que dormirme entre nubes.

 

Soy Anna, formadora intercultural, y mi trabajo es acompañarte a preparar y a vivir el viaje de tu vida para que te marches bien y vuelvas siendo tu mejor versión.

Me apunto al viaje