El arte de hacer la maleta (¿o la mochila?) y no morir en el intento

El arte de hacer la maleta...¿o la mochila? (Ideas on Tour)

Ya te decidiste a hacer tu viaje. ¡Genial!

Ahora toca hacer la maleta.

Ojú, qué pesadilla. ¿Un post entero sobre hacer el equipaje?’

Sí. Hacer la maleta puede parecer algo obvio, pero piénsalo bien…

En realidad, somos malísimos a la hora de escoger qué objetos de nuestra vida llevarnos de viaje.

Dejas en casa esas sandalias tan cómodas con que puedes caminar horas y horas pero lo primero que metes en la mochila es ese pantalón que tan incómodo es (y que, por supuesto, nunca te has puesto) ‘por si acaso’.

Si vas a viajar cargando tu mochila o maleta, debes asegurarte de que llevas todo lo necesario y los caprichos mínimos (aunque, admitámoslo, alguno caerá) porque tienes un espacio y un peso muy limitados que hay que aprovechar bien.

Así que, sin darle más vuelta, procedamos sin prisas a descifrar el exótico y escaso arte de hacer la maleta.… ¿o la mochila?

 

1. Continente

 

La primera pregunta es ¿maleta o mochila?

Puede parecer una tontería pero no lo es, ya que depende mucho de cómo plantees tu viaje, cuál sea tu destino, qué duración tendrá y de si vas al Polo Norte, a Punta Cana o a ambos en un mismo viaje.

No hay una fórmula mágica para escoger, pero sí algunas preguntas que puedes hacerte antes de decidir si comprar o usar maleta o mochila.

1.1. Si viajas en avión, ¿quieres evitar la facturación de equipaje?

Si no quieres facturar, mejor lleva una maleta con ruedas de mano (trolley) con las medidas y el peso establecidos para cabina que permita la compañía con quien vuelas.

Consejo: revisa siempre en la normativa vigente de la aerolínea con que viajes, que últimamente ya no saben qué inventarse para cobrar por el equipaje, sea grande o pequeño.

Lo mismo si llevas mochila: asegúrate de que, una vez llena, cumple la normativa de la compañía para ir en cabina.

Si no facturas, te ahorrarás esperas en el aeropuerto, posibles pérdidas o retrasos en las cinta de entrega y podrás moverte con más libertad.

1.2. ¿Vas a desplazarte casi siempre en transporte y dejar el equipaje en el alojamiento?

En este caso, quizá te convenga viajar con maleta.

No tendrás que cargar con el peso, todo estará más ordenado y podrás tener un mini-armario y todo a la vista con solo abrir la maleta en el suelo.

Tendrás un brazo ocupado cuando te muevas con ella pero, si no la sobrecargas, puede ser una opción muy cómoda.

1.3. ¿Vas a hacer mucho tramo a pie o por caminos donde el asfalto brilla por su ausencia?

En este caso, posiblemente te convenga una mochila para poder moverte con más facilidad y libertad.

Si vas a hacer un trekking o a caminar mucho cargando la mochila, cómprate una que sea buena. Infórmate de las características que debe tener sí o sí según el tipo de viaje que vayas a hacer y resérvale una parte del presupuesto.

Si optas por llevar mochila y no tienes pensado hacer caminatas largas con ella, puedes optar por una mochila más sencilla y no dejarte una pasta en el último modelo de mochila con amortiguadores ultrasónicos que te harán volar.

Eso sí, te recomiendo que lleve funda impermeable por si te pilla la lluvia y que tenga correas regulables para ajustarlas a las caderas y al pecho, y que el peso se reparta bien (¿sabes que no es la espalda si no las caderas y las rodillas las que cargan con el peso de la mochila?).

Si tiene bolsillos exteriores, mejor que mejor. Leerás mil teorías sobre qué poner ahí, pero al final acabarás metiendo a presión todos los objetos pequeños que olvidaste meter dentro de la mochila o que no sabes dónde colocar.

Yo viajo con una mochila sin estructuras de metal, ni cremallera inferior ni muchas sofisticaciones. Este viaje me lo permite y decido ir sencilla y ligera.

1.4. ¿Te defines como mochilero/a?

Quizá acostumbres a viajar con mochila por eso de sentirte ‘mochilero/a’.

La verdad es que yo aún no sé qué implica ‘ser mochilera’ porque lo que está claro es que no se limita a describir a alguien que viaja utilizando una mochila para guardar su equipaje, sino que implica muchas creencias.

Las etiquetas son un rollo y no hacen falta . Plantéate de verdad si una mochila es la mejor opción para tu viaje.

Y que conste que viajo mucho con mochila, pero me cambio a maleta sin pensarlo cuando creo que es la mejor opción.

Hace unos años, yo también tenía la necesidad de sentirme ‘mochilera’, de que me asociaran con trotamundos, aventureros y viajeros, no a ‘turistas’.

Ahora ya no me importa. Es lo bueno de cumplir años y sueños.

Te aseguro que puedes ser todo lo que desees y te sientas sin necesidad de etiquetas ni clasificaciones que más que unir, separan a las personas con ganas de viajar y de descubrir el planeta azul y su gente.

Me encanta cruzarme con personas de todos los estilos, de todas aprendo algo y con todas comparto un cachito de mi vida. Si siguiera empeñándome en ser una cosa por lo que asocio a ella, me estaría perdiendo a personas y momentos que bien valen la pena ser vividos.

1.5. ¿Con qué viajo yo?

Pues, de nuevo, depende del destino, la duración y el objetivo del viaje.

Si me marcho por placer un par de días, me llevo la mochila de 25 litros. Puedo subirla a cabina sin facturar, llevarla siempre conmigo, no pesa demasiado y tengo las manos libres.

Si el viaje es por trabajo y hasta una semana, suelo llevar un trolley de mano para agilizar todo (tampoco facturo) y para doblar la ropa sin que se arrugue. Una vez fui con mochila y me tocó planchar en el hotel… así que, para trabajar, yo opto por maleta de mano.

Hasta 2010, cuando hice mi primera ruta de meses por Perú, Bolivia, Argentina y Uruguay, usaba la mochila de viaje que me regalaron para mi primera comunión. Como lo lees. Y me cabía el saco de dormir y todo. Aún la tengo y la uso para escapadas cortas. Soy vintage :-).

Ahora mismo vivo on tour y no tengo fecha de vuelta, por lo que llevo el armario y la oficina encima. Previo ejercicio de desapego del cual estoy muy orgullosa, ahora viajo con:

–    1 mochila sencilla de 50L (pesa 11.5 kilos).
–    1 mochila de 15L (de esas que se arrugan, son ligeras y ocupan muy poco espacio. Ideales para hacer la compra sin usar bolsas de plástico).
–    1 bolso de tela.
–    1 riñonera mini para llaves, móvil y monedero (me agobia ir siempre con bolso, también cuando estoy ‘en casa’).

1.6. En cualquier caso

Tanto si optas por maleta como por mochila, ten en cuenta lo siguiente:

–    Que el material sea resistente para que no se desmonte, raje o descosa a la primera de cambio. Los ‘expertos’ aconsejan que sea negra o gris oscuro para que no llame la atención y pases más desapercibido. Mi mochila es verde, mi maleta de mano, azul, y la maleta grande, granate. Lo importante siempre es tener toda la información y, con ella delante, decidir lo que prefieres sabiendo lo que puede comportar, aunque a veces no sea lo que aconseja el manual.

–    Asegúrate de que puedes cerrar la maleta o la mochila con un candado. Yo utilizo uno con código numérico, así me olvido de llaves y, aunque es imposible evitar el riesgo de que me roben la mochila, al menos estoy tranquila de que no van a abrirla con facilidad.

–    Comprueba que la altura del mango de la maleta es el adecuado para ti. Si llevas mochila, mira que las tiras puedan ajustarse bien a tu cuerpo. Te lo dice una que es alta y que ha tenido que agacharse con algunos trolleys y cargar alguna que otra mochila bien arriba, a la altura del cogote, porque las correos no daban más de sí. Y no es nada cómodo. Palabrita.

 

¿Maleta o mochila? China 2018 (Ideas on Tour)

 

2. Contenido

 

Una vez decidido el continente (maleta o mochila), veamos el contenido (equipaje).

Antes de salir como loco a comprar objetos que has leido que necesitas para tu viaje, tranqui.

Prepárate un café o un té, o sírvete una copa de vino o una cervecita, pon la música que te gusta, agarra libreta y boli (así te ahorras levantarte cuando estés a gustito si necesitas escribir algo), y siéntate sin prisa (¡sin prisa, por favor!) en tu rincón favorito del sofá.

Mira la lista de lo que crees que tienes que meter en la maleta o mochila y ve anotando lo que ya tienes.

2.1. Revisa – Compra – No te Disfraces

Abre el armario, sácalo todo, revisa lo que necesitas y ya tienes pero habías olvidado que estaba allí. Vas a alucinar cuando veas todo lo que está enterrado entre las cuatro piezas de ropa que acabas poniéndote siempre.

Y, si necesitas o quieres algo para tu viaje: cómpralo.

Y que sea bueno.

Yo me lo aplico, sobre todo, a tecnología y zapatos. Manías, pero por fin he aprendido y me ahorro muchas idas y venidas al servicio de reparación y a la zapatería. En otros ámbitos soy un poco más rácana o, simplemente, me da igual si me convence.

Y cómpralo dónde quieras.

Todos tenemos preferencias de qué comprar y dónde comprarlo (yo también). Verás que el artículo hay enlaces, son marcas o proyectos que me gustan, que uso y que recomiendo, pero debes estar convencido de lo que te va a llevar a tu viaje.

Solo voy a darte un consejo claro y directo a la hora de hacer la maleta para tu viaje: no te disfraces.

De verdad, no lo hagas.

Sé que parece evidente pero no lo es.

Recuérdalo cuando quieras meter esa falda monísima que hace tres años que miras cada día pero que aún no has estrenado o esa camiseta tan freaky que te llama pero que nunca te has puesto más allá del portal de casa.

Te ahorrarás cargar peso inútil, dejarás espacio para otra ropa u objetos que sí usarás y te evitarás sentirte como un árbol de navidad en el desierto.

Te lo dice una que recién se da cuenta de que se ha disfrazado varias veces.

2.2. Las cuatro estaciones a cuestas

Normalmente, se aconseja llevar toda la ropa desde el inicio, aunque yo creo que depende.

Cuando en 2010 y 2017 viajé al Cusco en época seca (abril-agosto), sabía que necesitaba ropa de abrigo porque es alta montaña y el clima cambia rápido, pasando de una helada terrible en la madrugada, a un sol y un calor de justicia al mediodía, a viento y bajada de temperaturas a partir de las 5 de la tarde.

De modo que ahí sí me preocupé de llevarme ropa de abrigo y zapatos cómodos y calientes (botas negras con forro polar interno) que me sirvieran para la ciudad, para las caminatas y con que me sintiera a gusto. Tuve que seleccionar mucho más el equipaje.

La pregunta que debes hacerte es:

Según el viaje que quiero hacer, ¿qué tipo de ropa necesito?

Si tu viaje implica trekkings, deportes de riesgo o aventura y climas extremos, por favor, asesórate bien para asegurar que llevas todo la ropa y el material que necesitas para un viaje seguro.

Si vas a una zona muy remota o con escasez económica, es posible que sí necesites llevarte todo desde casa.

En cualquier caso, busca en foros, en guías especializadas y pregunta a personas que conozcan bien la zona donde quieres viajar y puedan comentarte cómo es la realidad material allí.

2.3. Mi mochila para un año viviendo on tour y sin prisas

Estoy en pleno viaje, esta vez sin billete ni fecha de vuelta.

Empiezo por República Dominicana, donde el clima es mayormente cálido pero con zonas centrales donde refresca, luego voy a México en primavera, Guatemala con distintos climas y bajando, de modo que hasta de aquí unos 6 meses, no necesitaré ropa de abrigo.

Cuando la necesite, la buscaré.

Esta lista que ves aquí abajo, son todos los objetos con que voy a vivir a partir de ahora, según lo que me gusta, lo que necesito para mí y teniendo en cuenta los climas de mis destinos.

Mi objetivo es darte ideas sobre lo que meter en el macuto, ayudarte a hacer la valija y aligerar este proceso de preparación de tu viaje.

No es, para nada, una lista cerrada ni debes seguirla a pies juntillas.

Recuerda que cada persona es única e irrepetible, y todas tenemos nuestra prioridades y preferencias.

 

LA LISTA DE ANNA (Clica aquí para ver lo que me llevo para un viaje sin fecha de vuelta)

 

Neceser

 

–    Cepillo de dientes
–    Pasta de dientes pequeña
–    Hilo dental
–    Crema facial
–    Crema corporal
–    Peine (o cepillo)
–    Suavizante sin aclarado
–    Jabón en papel (pesa menos que una pastilla o un bote. Genial para emergencias)
–    Espejo pequeño
–    Lima de uñas
–    Cortacutículas ultraligero
–    Pinzas (para los pelillos rebeldes, que una va saliendo de la sociedad patriarcal pero lo de los pelos -los míos- no lo llevo del todo bien, qué le vamos a hacer).
–    Toallitas húmedas (no, para el maquillaje no…)

 

Baño

 

–    1 toalla pequeña de microfibra
–    1 pareo (para playa, río, turbante para el sol, pañuelo para taparme si el lugar lo requiere o si hace fresco, etc)

 

Salud

 

–    Copa menstrual (Hay muchas marcas, yo recomiendo la copa de la cooperativa Femmefleur, cuyo objetivo es mejorar el día a día de las mujeres).
–    Anticonceptivo (vayas con o sin pareja, no te olvides los preservativos, que somos humanos y somos malos controlando los fogonazos. El embarazo es lo menos malo que puede pasarte si no lo usas).
–    Ibuprofeno (tengo migraña. ¿Tú necesitas algún medicamento? No te lo olvides)
–    Tiritas sin cortar.
–    Compeed (para rozaduras en los pies)
–    Desinfectante líquido

 

Calzado

 

–    Sandalias piel todoterreno
–    Flip-flops
–    Zapatillas ultraligeras (para viajar)
–    Zapatillas con suela gruesa (para caminar)

Cuando las necesite, compraré unas botas. Aunque, por experiencia, sé que encontrar un 41 en calzado de mujer puede ser una aventura dentro de la aventura :-).

 

De cintura para abajo

 

–    2 tejanos elásticos tipo leggins (me sirven para viajar, para hacerme la urbanita, para subir al monte y para ir de concierto).
–    1 tejanos cortos
–    10 braguitas superligeras y cómodas (que no antisexy. Antes muerta que sencilla)
–    4 pares de calcetines bajos (2 tobilleros y 2 algo más largos)

 

De cintura para arriba

 

–    3 sujetadores (1 apto para deporte)
–    4 camisetas de tirantes
–    3 vestidos de verano
–    1 camiseta de manga corta
–    4 camisetas de manga larga
–    1 chaqueta de viscosa fina (que puedo ponerme encima de cualquiera de las otras camisetas)
–    1 chaqueta de algodón ligera y con cremallera
–    1 chaqueta de punto
–    1 chaqueta impermeable (temperatura hasta 10 grados)

Cuando el clima lo requiera, compraré un abrigo.

 

Para trabajar

 

–    Móvil liberado (sirve de teléfono, de router, de despertador, de cámara, de linterna…todo en uno)
–    Portátil (ligero)
–    Disco duro (de nuevo, ligero. Esta ha sido mi obsesión esta vez: bueno, bonito, ligero)
–    Auriculares
–    Micrófono de corbata
–    Libro electrónico sin luz
–    2 libros en papel (manuales para trabajar)
–    Libreta reconvertida en agenda y bullet (para organizarme a mi rollo)
–    Libreta pequeña ligera (para apuntes, ideas, escritos y lo que haga falta)
–    2 bolis de punta fina (azul y negro)
–    1 lápiz

 

Documentos

 

–    Pasaporte
–    Tarjeta de débito y tarjeta monedero BNext (esta vez despedí a la de crédito)
–    Póliza de seguro Mondo (si contratas un seguro de viaje por aquí, te llevas un 5% de descuento)

–    Carné de conducir internacional
–    Carné de conducir nacional
–    Carné de vacunación
–    Carné ISIC (que también es tarjeta monedero)

A parte de llevar el documento original o la copia en papel, tengo todo escaneado y guardado en la nube.

 

Otros

 

–    Gafas de sol
–    Dinero en metálico
–    Monedero
–    Cinta elástica para hacer ejercicios musculares
–    Candado con código pequeño (para la mochila)
–    Candado con código grande (para cuando sea necesario)

Esta vez, dejo saco de dormir y sábanas de viaje en casa, piensa si los necesitas. Si no, mejor no cargues con ellos.

Clica aquí para cerrar ‘Después de tu viaje’

 

¿Mochila o maleta? Peru 2010 (Ideas on Tour)

 

3. Recuerda

 

–    Desmitifica la necesidad de tener que gastarte mucho dinero en una supermaleta o una supermochila. A menos que hagas un tipo de viaje que lo requiera para tu salud y tu seguridad física, claro. Entonces, que alguien que sepa de ese tema en concreto te asesore bien y asegúrate de que te llevas las mejor opción.

–    Aplica lo mismo para tu equipaje.

–    Viajar con mochila no tiene porqué ser low cost. Quítate prejuicios de la cabeza y viaja como tú desees: en hoteles 5 estrellas con mochila o en hostales con habitación compartida con una maleta de ejecutivo.

–    Asume que quizá no puedas llevar ropa para las cuatro estaciones. No pasa nada, ya irás comprando lo que necesites.

–    Es mejor que compres spray antimosquitos y mosquiteras allá donde los necesites (si los necesitas), te asegurarás que los componentes que llevan son efectivos en esa zona y contribuirás al comercio local.

–    Sobre todo y ante todo, tu viaje lo decides tú. Ojalá decidas hacerlo venciendo prejuicios y de forma consciente y responsable para disfrutar al máximo de toda la experiencia.

–    Un viaje es una oportunidad única para aprender, crecer, vencer miedos y prejuicios, disfrutar como nunca y regalarte una experiencia que transformará tu mundo. No caduca nunca porque lo que vivas y aprendas no hace más que crecer y crecer con el tiempo.

Así que, a disfrutarlo al máximo 🙂

 

Soy Anna, formadora intercultural, y mi trabajo es acompañarte a preparar y a vivir el viaje de tu vida para que te marches bien y vuelvas siendo tu mejor versión.

Me apunto al viaje