Los dos inventos más aterradores del mundo mundial

#historia3

Tapachula (México), 4 de junio de 2020

Tapachula – la ciudad donde estoy estas semanas, en el sur de México – una selva que las fincas de café y las haciendas de animales se fueron comiendo a finales del siglo XIX y a principios del XX, y que la ciudad ha acabado de rematar en a finales del XX y lo que llevamos de XXI.

Acá cerca había tigres, iguanas y -dicen- jaguares.

¿Te imaginas? Naturaleza salvaje en estado puro.

Pero precisamente tanta fertilidad ha sido lo que le ha jugado en contra a la Pachamama (la Madre Tierra, la naturaleza) en este rincón del mundo.

Total, que la selva ha ido alejándose de aquí pero el clima decidió quedarse.

Ojú, qué calor.

Estamos en el medio del trópico y es salir, y sudar como si no hubiera un mañana.

Cuando llueve, parece que se caiga el cielo.

Pero mejor que llueva porque cuando pasan un par de días sin agua, el aire es tan denso que podría ponerme un flotador y moverme entre esa densidad tropical.

Y luego está el aire acondicionado, claro.

El invento más aterrador después de los zapatos de tacón de aguja.

A ver, que a mí también me gusta estar al fresquito, pero no pasar de 35 grados con humedad a 16 grados de aire congelándome los pezones y el cerebro.

¿Cuál es el resultado de este mareo de temperaturas?

Un resfriado del copón que me ha dejado sin voz.

Así, tal cual.

Así que nada, hoy no fui a la oficina y me quedé en casa, encadenando pensamientos e ideas toda la mañana en la cama.

Al mediodía me sentí mejor y recordé que los autónomos en España y Catalunya no enferman nunca, jamás de la vida, ¿por qué será? (Apunte: la pregunta esconde una ironía que no todas las culturas comparten, pero de eso escribiré otro día).

Y he pasado toda la tarde escribiendo como una loca.  

Así que, nada, entre estornudos insonoros y pañuelos por doquier, te recuerdo que las enfermedades no dan tregua en los viajes y que, vivirlos lejos de casa, en un entorno tropical acompañada de bichitos exóticos puede ser una auténtica pesadilla.

O no, tampoco vayamos a exagerar.

Capacidad de adaptación sí que requieres, eso sí.

Así que, si estás pensando en viajar este verano o invierno (depende donde vivas), o si donde vives no hay estaciones pero quieres viajar igual, y quieres irte bien para disfrutar a tope de tu experiencia por ahí, saber qué hacer si enfermas o saber qué es, en la práctica, esto de la adaptación

¿A qué esperas?

Un abrazo,

Anna

Pst, pst: Quizá no creas que son los dos inventos más aterradores del mundo mundial. Tienes razón. ¿Ves como todo depende de la perspectiva?

No-guía (inter)cultural para mentes curiosas

Anna Rodríguez Casadevall
anna@ideasontour.com