Las brujas se juntaban en esa noche mágica para que sus rituales tuvieran más fuerza

#historia14

San Cristóbal de las Casas (México), 22 de junio de 2019

La noche de San Juan es mi favorita.

En el Mediterráneo se celebra el solsticio de verano con petardos y hogueras, para quemar las penas y regenerar lo bueno.

Los pueblos se llenan de fuegos en la playa o en las plazas y las verbenas, esas fiestas en la calle con música bailonga en directo, de gente de todas las edades.

Todas las generaciones se juntan para celebrar el calorcito, el verano, la alegría de los días largos.
 

Pregunta: ¿Por qué no celebramos el solsticio el 21 de junio en vez de la noche del 23 al 24?

Respuesta: Porque la iglesia católica cambió la fecha de celebración del solsticio de verano, una fiesta pagana relacionada con los ciclos de la naturaleza, al 24 de junio, fecha de nacimiento de San Juan Bautista.
 

En fin.

Es la noche más corta del año (o eso nos gusta creer).

Las brujas se juntaban (¿se juntarán aún?) en esa noche mágica para que sus rituales tuvieran más fuerza.

Para ser más fértiles y poderosas.

Se bebe ratafia (un licor de hierbas muy dulce) y ron quemado.

Los amigos y las familias se juntan para comer, beber, bailar y pasar un buen rato.

Para prender hogueras.

Y para tirar petardos (como fuegos artificiales, pero sin luz, solo con sonido, y más chiquitos).

Esto de los petardos, las tracas y la pólvora me fascina.

Sí, es un horror para los animales porque no entienden nada de nada y se asustan… Pero es un gustazo que me sale tan de dentro, de lo instintivo, que me pueden más las entrañas que el cerebro.

Me encanta esa celebración ruidosa, alegre y llena de fuego la noche de San Juan.

Y me encanta el verano, el sol y el calorcito.

Por eso llevo tan mal esta lluvia diaria que riega San Cristóbal de las Casas (Chiapas, México) cada día. Caaaaaada día.

Ojú, qué pesadilla.

Pese a estar tan lejos, esta noche también he escrito las cosas malas que me han ocurrido en un papel y lo he quemado en un mini fueguito que hicimos en casa.

Porque estar geográficamente lejos de un lugar no te impide disfrutarlo.

Porque esto de la distancia  a veces cuesta un poco. Bien que lo sé.

Pero también sé que este mundo moderno y las tecnologías nos lo pone todo mucho más fácil.

Si quieres viajar pero a cada kilómetro que te alejas de ‘tu casa’ y de ‘tu gente’, el nudo en el estómago se hace más y más grande, hasta el punto de que el miedo te puede:

Te acompaño.

Un abrazo,

Anna

No-guía (inter)cultural para mentes curiosas

Anna Rodríguez Casadevall
anna@ideasontour.com