¿30 minutos duran siempre lo mismo?

Ideas on Tour

#historia18

San Cristóbal de las Casas (México), 29 de junio de 2019

Un tantito, por favor. Sí, ya están listas sus impresiones. Puede pasar a recogerlas en media hora.

¿Media hora?

Ajá, ya las tiene, la esperamos en treinta minutos.

Y ahí va un nuevo cruce de cables: si las copias ya están listas, ¿por qué tengo que esperar 30 minutos? No lo entiendo…

En un conversación de teléfono de 20 segundos, aparece un tema más que delicado en esto de la interculturalidad: la comunicación directa e indirecta

Para mí, ‘ya’ significa ‘ahora’ y ‘ahora’ significa ‘en este mismo instante’.

Si la encargada de la tienda me dice que mis copias YA están listas, ¿por qué debo esperar 30 minutos?

¿Por qué no me dice que no están listas pero que lo estarán en media hora? 

Mi estilo de comunicación es directo, las palabras tienen un significado literal y no son necesarias interpretaciones.

‘Sí, ya están listas sus impresiones’, significa eso, que las impresiones están esperando impacientes a que pase a buscarlas. Ese es el mensaje principal.

En el estilo de comunicación indirecto de la encargada de la copistería, ‘Sí, ya están listas sus impresiones. Puede pasar a recogerlas en media hora.’, significa que las impresiones aún no están listas pero que lo estarán en más tarde. ¿Cuándo exactamente? Un misterio. 

El mensaje importante y que no puede omitirse es la segunda parte de la frase ‘Puede pasar a recogerlas en media hora.’ O sea, que aún no puedo pasar a recogerlas porque no están listas. 

En culturas en que esta comunicación indirecta prevalece, es mucho mejor decirle a una clienta que sí, que su encargo ya está listo y que se puede recoger en media hora a decirle que no, que todavía no lo han terminado cuando, según lo pactado, deberían estar listas.  

Posiblemente, si ella va a Catalunya, llama a una copistería para saber si sus papeles están listos y le responden ‘aún no’, pensará que son rudos y que dan una mala atención al cliente mientras que el copistero creerá que es mejor decirle la verdad directamente y que esa es la forma correcta de atender a los clientes.

¿Quién tiene razón? 

De nuevo, depende de dónde se mire y de la perspectiva de quien mire. 

Porque el mundo no tiene una sola realidad, sino que todo depende de la graduación que le pongamos a nuestras gafas de ver y mirar el mundo.

Un abrazo , 

Anna 


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No-guía (inter)cultural para mentes curiosas

Anna Rodríguez Casadevall
anna@ideasontour.com