Callejeando por Pristina y Prizren (Kosovo)

Solo necesité dos días para enamorarme de Pristina, la capital de Kosovo.

48 horas para que mi paranoia prejuiciera me dejara en paz. No está mal, teniendo en cuenta que estuve alimentando una imagen negativa de este país durante unos 25 años.

Quienes visitamos Kosovo parecemos obsesionados en hablar constantemente de guerra, violencia, fronteras, conflictos, peligros y “lo que fue”. La historia no puede ignorarse porque sirve para comprender el presente, no repetir los errores del pasado y seguir caminando. Y lo que Kosovo quiere es caminar y crecer.

Ando escribiendo sobre Kosovo pero lo cierto es que solo he conocido dos ciudades de este país: Pristina y Prizren. Así que, como hoy voy a escribir desde lo que vi con mis dos luceros, voy a intentar no generalizar y contarte lo que ambas ciudades me transmitieron.

Pristina es una ciudad viva, dinámica, con ganas de mejorar y que le dice al mundo: ‘Oye, miradnos, estamos a punto’. Prizren es la ciudad histórica de Kosovo, en el sur, cerquita de su querida Albania y que le dice al mundo: ‘Ven, mira, disfruta y no preguntes demasiado’.

 

Pristina

Pristina es la capital de Kosovo. Con poco más de 200.000 habitantes, es una ciudad viva, llena de movimiento y de ganas de abrirse al mundo.  

La Biblioteca Nacional es una obra de arte arquitectónica. No apta para todos los gustos, pero es lo que tiene el arte.

La ciudad nueva está llena de edificios modernos con carteles donde se puede leer ‘organización humanitaria’, ‘Unión Europea’, ‘derechos humanos’ o ‘desarrollo económico’.  Es donde están los restaurantes más cuquis de la ciudad y donde las grúas son las reinas del paisaje.

La ciudad antigua tiene calles desordenadas, coches aparcados en las aceras, mezquitas, el museo etnográfico y el mercado. Un placer perderse en ella, no tanto por su belleza como por lo auténtico del lugar.

Pristina aún no sabe de gentrificaciones ni turismofobia. Que dure, por favor.

Pero qué cantidad de gente en la calle

Sé que es verano, pero ¿la gente no tiene casa o qué? Pues sí, tiene casa y posiblemente ande construyendo una segunda vivienda de dos pisos (se nota la gran cantidad de población kosovar que ha vuelto después de migrar durante la guerra y que viene con los bolsillos algo más llenos que sus compatriotas).

¿Entonces? Es posible que un  26.5% de paro ayude. Y es posible que un 54% de paro juvenil, también. O puede que, simplemente, a los pristinos les guste callejear, como a mí.

(Eps, no te lleves la mano a la cabeza. Paro juvenil en los países del G20… Top 1: Sudáfrica con un 53.7% de paro juvenil,  Top 2: España, con un 33.4%. Olé tú.)

La invasión de las terrazas

Yo creía que en el Mediterráneo teníamos cantidad de terrazas por todos lados. Pues sí, pero en Pristina, más. Al menos en proporción, podríamos decir que Pristina es fan de las terrazas gigantes. Nada de dos o tres mesitas en la calle, no. Me refiero a terrazas de 20 mesas o más, una al lado de la otra y por todos lados. Eso sí: nada de invadir el espacio público. Lo bueno de vivir en un país con mucho espacio libre, digo yo.

Pubertad, divino tesoro

La gente de Pristina repite como un mantra que el 65% de la población de Kosovo tiene menos de 30 años.

Yo no sé hasta qué punto esa cifra es exacta (mi obsesión por encontrar fuentes de información no se ha visto satisfecha esta vez) pero sí puedo confirmar que hay mucha gente joven. Pero mucha, mucha.

Lo que sí sé es que la edad media del país son 29 añitos y  que Pristina despierta a las 7 de la tarde.

Las terrazas se llenan de gente jovial, alegre y escandalosa dispuesta a pasarlo bien con los amigos. Cervezas y cubatas están a la orden del día por muy musulmán que se declare el país (Ya te dije que Kosovo va bien para desmontar estereotipos).

Domingo, lunes, martes, miércoles… no importa el día de la semana, que a medianoche sigue siendo hora punta en calles y carreteras de la capital.

La cara B de tanta juventud es que la mayoría de los mayores de 30 posiblemente se exilió a otro país o no sobrevivió a la guerra.

Dar, dar y recibir

Como en tantas y tantas ciudades, se acercan personas pidiendo dinero. Y en Pristina, mucha gente da, muchísima más que en Barcelona, Madrid y otras ciudades europeas.

¿A qué se debe? No lo sé, pero me quedo con la opinión de Bryce:

“En un país de 1.8 millones de habitantes, el Presidente no está tan lejos de la persona que barre la calle, puede que hasta se conozcan. La distancia que una persona con trabajo percibe entre ella y la persona que está pidiendo aquí es muchísimo menor que la que percibimos tú y yo en nuestros países. Un país pequeño con una guerra tan reciente hace que la gente se sienta más cercana porque ambos podrían estar en la misma situación”.

Tiene sentido, ¿no?

Islam – Iglesia ortodoxa – Catolicismo

El 90% de la población de Kosovo se declara musulmana, el 3%, ortodoxa y el 2%, católica.

Dicen por esos lares que la religión no es ni ha sido un problema en el conflicto serbo-kosovar, pero lo cierto es que la religión es un símbolo identitario muy fuerte e ignorarlo es cerrar los ojos a una realidad muy compleja.

Pero me ha impresionado ver el esfuerzo que Pristina hace para que las creencias religiosas no sean un obstáculo para la paz. Pese a la aplastante mayoría musulmana del país y de la ciudad, Pristina no solo tiene preciosas mezquitas, sino que tiene una impresionante catedral católica inaugurada en septiembre de 2017 y una iglesia ortodoxa que me encantó.

Nada que decir sobre la construcción de una catedral católica en pleno centro de la ciudad para los pocos católicos que viven a las afueras de la ciudad. Pero la iglesia ortodoxa (serbia) es otro cantar: empezó a construirse sin permiso a principio de los 90 y nunca se terminó. El gobierno kosovar quiere derribarla pero la minoría serbia dice que sería un sacrilegio porque, aunque no esté acabada ni bendecida, tiene en lo alto una cruz y que eso basta para que sea sagrada.

Cuando las instituciones meten la patita, la religión deja de ser fe para ser política. Admiro la voluntad de Pristina por intentar separar fe y política, y unir a comunidades con distintas fes.

A jugar, a la calle

Pero lo que más me ha gustado es que en Pristina los niños juegan en la calle, y SOLOS, sin guardaespaldas obsesionados con la seguridad infantil. Me encanta. Grupos de niños a su rollo, con la pelota, gritando, corriendo y con ese punto kamikaze que tan divertido es cuando no sabes que lo tienes. Bendita inconsciencia. Y sí, vale, los niños siguen jugando en la calle en muchos pueblos pero, ¿en un capital? No sé, no sé…

¿Te he dicho ya que me encanta Pristina?

 


Prizren

Con 85.000 habitantes, es la segunda ciudad de Kosovo. Un país de 1.8 millones de habitantes no puede tener muchas ciudades enormes, pero no me digas que no te sorprende que la segunda ciudad del país sea un pueblo grande.

Es la ciudad histórica de Kosovo y de las pocas que se han preservado a la guerra que empezó en 1999 y a la revueltas de 2004.

Prizren está en el sureste de Kosovo, tan cerquita de Albania que las compañías telefónicas mandan mensajes de bienvenida porque creen que estás allí.

El casco antiguo es precioso: calles adoquinadas, puentes de piedra sobre el río Bristica, la mezquita Sinan Pasha, el hammam turco Gazi Mehmet Pasha, restaurantes, cafeterías y tiendas. Y en lo alto, la fortaleza, con una vista privilegiada de la ciudad y de todo el paisaje montañoso que la rodea.

También hay iglesias ortodoxas (=serbias) pero fueron destruidas durante la Guerra de Kosovo y las revueltas de 2004. Aunque algunas han sido restauradas, está claro que la idea no es abrirlas de nuevo. Prizren parece estar lejos de la tolerancia religiosa que Pristina busca. 

El agua de Prizren es maravillosa, creo que nunca había tenido una piel tan suave en la vida.

Al segundo día ya me conocía el casco antiguo  de pe a pa y decidí hacer lo que más me gusta: callejear sin rumbo fijo. Ahí descubrí la ciudad donde vive la gente, la que no tiene monumentos pero que es por donde la gente de Prizren se pasea y hace su día a día. Con callejuelas serpenteantes, casas de adobe y tejados de pizarra rojiza, barberías y peluquerías en cada esquina, y todas con clientela; con más niños jugando y berreando en la calle. Así que, ahí me quedé.

En Kosovo aún no hay mucho turismo. La mayoría sigue siendo nacional y, aunque cada vez somos más quienes nos decidimos a escaparnos al país más joven de Europa, no suele ser la norma. Dentro de los estándares kosovares, Prizren es la principal ciudad turística del país, pero creo que no demasiadas personas salen del lado este del Bristica. Deberían hacerlo, ahí aguarda, muy a menudo, lo más divertido.

Por cada bandera kosovar en la ciudad, hay 30 banderas albanesas. Y es que Kosovo se considera Albania pero acepta ser su propio país para ser soberano y evitar un efecto dominó de guerras en Europa. En Prizren es un tema candente, como supongo que lo es en todas las zonas fronterizas.

Si te vuelves loco con los documentales, escápate a principios de agosto al DokuFest.  

En Prizren no encontré ninguna librería pero todos los árboles del paseo, al lado del río, lucían bien elegantes y presumidos con vestidos de ganchillo hechos a medida por una organización local de mujeres. Eso también es arte y cultura.

Me gustó ver las dos caras de Prizren. Bonito y curioso lugar.

 

Vente pa’ Kosovo

Sabes que no soy muy fan de escribir sobre qué visitar, hay gente que ya lo hace y lo hace muy bien. Así que comparto enlaces de proyectos y webs que me han ayudado a preparar mi viaje a Kosovo y que espero que te acaben de convencer de que conocer este país bien vale la alegría

Hace tiempo que no hacía una visita guiada pero las casi tres horas que pasamos con Asstrit me ayudaron a mirar Pristina y Kosovo con otros ojos, y a tener respuestas a preguntas que pocos se atreven a hacer y que pocos quieren responder.

Tienen información interesante para moverse por Kosovo. Es la web que utilicé para moverme por el casco antiguo de Prizren.

Cultura por un tubo y consejos para viajes a todo el mundo. Suelo usarla como referencia para la literatura, festivales, museos, etc, aunque también tiene consejos para organizar rutas por días, noticias curiosas, alojamiento y restaurantes, entre otras seccione.

  • Para el alojamiento, Booking o AirBnB.

O cualquier otra página donde puedas fiarte de los comentarios de las personas que se hayan alojado antes ahí.

 

 Callejeando por Pristina y Prizen (Kosovo) es el segundo de tres artículos sobre mi viaje a Kosovo (agosto de 2018). Aquí tienes el enlace a las entradas publicados y las fechas de los próximas publicaciones:

 

Soy Anna, formadora intercultural, y mi trabajo es acompañarte a preparar y a vivir el viaje de tu vida para que te marches bien y vuelvas siendo tu mejor versión.

Me apunto al viaje