Estímulos mañaneros para mis luceros

San Cristobal de las Casas (México), 14 de junio de 2019

Interculturalidad a través del viaje y choque cultural (Ideas on Tour)

Verdura fresca bien colocada, por colores.

Fruta que me llama a gritos bien ordenada por tamaños y por tonos.

Veinte variedades de mango que aún no sé distinguir. Verde, amarillo, rojo y verde-amarillo-rojo. Se me hace la boca agua.

Una pollería donde también venden juguetes de plástico.

Barberías.

Máquinas tragaperras para adultos y para niños, con mil luces y el doble de sonidos.

Me paseo por un pasillo entre pavos, gallinas, polluelos y patos sueltos. ¿Y si me atacan?

Huevos frescos de distintos colores. Me llevo media docena.

Ropa de hombre, de mujer, de niño y de niña.

Faldas y camisas con hermosos colores y tejidos.

Señores y señoras que bajan de las comunidades a vender sus papas, sus verduras, sus hierbas medicinales, sus inciensos naturales, sus chiles, sus especias…

Me llevo un poco de miel pura para cuidarme la garganta.

Qué bonitas las floristerías, me entran ganas de llevarme un ramo. Me resisto, ¿dónde lo voy a poner?

Puestos de panaderías con dulces que son dulces pero no mucho. Ahora sí, me llevo varias piezas para probar. ¿Me recordarán a algún sabor que ya conozco o serán una sorpresa para el paladar?

Cosas para la casa: marcos de fotos, detergente, esponjas, cubos, vasos, relojes, figuras de cerámica, pilas, cuadros…

Señoras que, sobre una tela, exponen la lana negra y blanca con que cosen sus faldas.

Camisas blancas con hermosos tejidos, cuerpo caliente con falda negra de lana, cintura apretada con cinturón de flores, pies al fresco con guaraches.

Una librería cristiana de libros de viejo, de segunda mano.

Quesos y papa frita. Café de olla, agua fresca de jamaica, de guayaba y de naranja. Licuados, desayunos y comida corrida.

Productos de belleza, planchado de cejas, manicuras y pedicuras gelish.

Mochilas, bolsos y mariconeras.

Melenas oscuras, sanas y fuertes.

Aguacate  al punto para hoy. Me llevo dos, que en esta época cuestan de encontrar.

Pescado seco y salado. Gambitas miniatura. ¿Serán de mar o de río?

Señores bien vestidos con camisa beige, botas y cinturón de cuero, y gorro vaquero para protegerse del sol.

Niños que juegan, ríen y se escabullen entre la gente, ninguno quiere ser el último.

Setas carnosas y apetitosas que no voy a comprar porque no sé qué son.

¡Pollo! ¿Cuánto le doy? ¿Qué le doy, señora? Pollo fresco ¿Qué le damos? ¿Qué quiere? ¿Qué busca? ¿Qué necesita?

Y vida, vida vida.

Cómo me gustan los mercados.

Cuántos estímulos para mis luceros. Qué maravilla.

Esta mañana me perdí por el de San Cristóbal de las Casas (Chiapas, México), saturado de puestecillos ordenados y con espacio para todos, en lo literal y lo metafórico.  

Con techos improvisados en la parte exterior, para que el ritmo no pare en las tardes de lluvia, y con un recinto cerrado en las parte antigua del mercado, esa que ya no da abasto para guarecer a los cientos de vendedores y vendedoras fijos y ambulantes que se han ido sumando a la fiesta del comercio.

Me gusta tanta vida, me gustan estos estímulos mañaneros para mis luceros.


No Comments

Post A Comment